sábado, 4 de febrero de 2012

CULTURA: "La gran colusión", por Cristián Warnken. El Mercurio, 2 de febrero de 2012.

¿Por qué un empresario puede levantar su megatorre y megaedificio en el corazón de un barrio tradicional de la ciudad, arriesgando con provocar un colapso vial que afecte la calidad de vida de miles de personas, sin que se le exijan a tiempo medidas de mitigación? ¿Por qué otro empresario (también de la estirpe de los "mega") puede comprarse una cuadra entera de otro barrio tradicional y, después de un plebiscito comunal en el que los vecinos dijeron claramente "no" a la destrucción de su espacio vital, levantar un mall ? ¿Por qué otros empresarios pueden convertir a la Patagonia en una guitarra eléctrica? Si pueden hacerlo es porque la noción y la pasión genuina por lo público y por el espacio público se han hecho añicos en estas décadas, y no hay legislaciones ni una élite política que cuiden y protejan lo que es de todos. El "todos", el "nosotros", han desaparecido como una entelequia romántica y, al debilitarse las barreras de contención de la desmesura y la avidez, el gran Monstruo de la Usura y la ganancia fácil anda suelto por las calles y los bosques de Chile, devorándolo y devastándolo todo.
De a poco, hemos ido reemplazando nuestra antigua identidad republicana (a la que adhirieron desde la izquierda a la derecha) por un curioso engendro de país de colusiones y oligopolios. El país se remata, se vende, se subasta (ya lo hemos dicho antes) al mejor postor. Hablemos primero de la gran colusión, la matriz de todas las colusiones, la más escandalosa de todas: la de las dos coaliciones que se reparten -desde las secretarías de sus oficinas partidarias- el poder político de Chile. Ellas -bajo el loable argumento de la estabilidad- se repartieron Chile "miti-miti". Ambas se han convertido, en los hechos, en el mozo o moza que sirve el café a los lobistas de los oligopolios. Ellos, los expertos en hacer la vista gorda y derramar de cuando en cuando unas lágrimas de cocodrilo por alguna causa loable, sólo para conseguir votos. Ellos, los mismos que cada cierto tiempo construyen sus propias teleseries o reality-shows de dimes y diretes, para hacernos creer que realmente les interesa mejorar el sistema de representación que hoy nos asfixia. Y si les interesa realmente eso, ¿por qué entonces no renuncian en masa? ¿Por qué no se van a gozar de sus cómodas jubilaciones financiadas por el erario público y dejan el paso a una nueva dirigencia, pero nueva de verdad? Uno llega a sospechar que esta gran "colusión" de los bloques políticos fue armada para hacer posible un plan de depredación de todo aquello que tiene valor pero no precio; de lo más sagrado y entrañable, el alma y el cuerpo de Chile, eso por lo que nuestros antepasados -los bisabuelos de la degradada élite dirigente de hoy- dieron su vida. Es un poco tarde e impresentable -a estas alturas y ante hechos consumados- levantar la voz y pedir medidas de mitigación para la torre soberbia y narcisista, el "Costanero". Ya es tarde para que una legislación a la altura de nuestra geografía pare la afrenta de la hidroeléctrica. Ya es tarde para impedir que se destruya, incendie, saquee el poco patrimonio urbano que nos va quedando. Es tarde, porque al estar lo público, el "servicio público" en ruinas, es fácil que las ratas y las termitas se desaten a devorar los restos de las grandes construcciones. Qué paradoja es que el proyecto de un gran y nuevo Barrio Cívico se inicie en el momento en que el espacio público ha ya sido pulverizado por los mismos que hoy lideran su remozamiento.
Sé que no es una columna optimista, acorde con un espíritu veraniego, y tal vez esté contaminada por el cansancio del que todavía no se va de vacaciones. Como voy a dejar de leer los diarios, y estaré sin internet ni televisión por unas semanas, tal vez regrese en marzo pensando que Chile, el país, la nación (esa que amamos a pesar de la desmesura y las colusiones) todavía pueda flamear sobre este mágico, único y delicado fin de mundo.

ESCRITURA: "¿Sabe usted escribir?", por Pedro Gandolfo. El Mercurio, 4 de febrero de 2012.

Cuando el hombre descubrió la escritura (hace unos 2.800 años), ella jugaba un papel subordinado a la oralidad. El alfabeto —esa fantástica tecnología que surgió en el Mediterráneo oriental— se empleaba como sistema de notación, una suerte de partitura, una antigua “grabadora” que buscaba registrar lo más fielmente posible el discurso oral. La escritura vino a ser el gran sustituto de la memoria.
Los amanuenses, aquellos funcionarios que ponían por escrito los discursos orales más importantes para conservarlos (leyes, decretos y sentencias, contabilidad administrativa, enumeraciones de efemérides o dinastías), fueron adquiriendo un estatus social cada vez más alto en la medida en que el discurso escrito ganó autonomía respecto del oral. La escritura inició entonces un desarrollo espectacular, del cual nunca estaremos lo suficientemente agradecidos: los primeros científicos, los filósofos, los poetas, los grandes trágicos, los historiadores, los narradores de fábulas y mitos empezaron a producir textos, muchos de los cuales (si no todos) glosaban a otros, en una cantidad abrumadora que no cesa hasta hoy. La civilización occidental es un don de la escritura, ya que esta potenció la capacidad teorética, creadora e innovadora del hombre.
¿Cuál es, cabe preguntarse, el estado actual del escribir en Chile? El lugar común es que escribimos mal, pero es probable que, vistos con distancia y puestos en el contexto histórico, nuestras habilidades correspondan al nivel cultural y educacional. Las escuelas privadas y públicas hace decenios que descuidaron enseñar a escribir. La evaluación casi exclusiva sobre la base de pruebas de alternativas simples y múltiples (una externalidad negativa de la PAA y PSU) sepultó las “pruebas de desarrollo”, las redacciones, “las composiciones” y las substituyó por la pereza y simplificación intelectual del “V” o “F”, “a”, “b”, “c”, “ninguna de las anteriores”: se dejó de medir (y apreciar) el correcto escribir. Paralelamente, desde mediados del siglo pasado, el grueso de las personas disponía ya de medios masivos de comunicación e información —una mezcla de oralidad, texto e imágenes— que resultaban más atractivos y cómodos que escribir, técnica cada vez más complicada, ardua y en la que no se encontraban adiestrados.
Un cambio importante en los últimos años —un cambio que quiebra la tendencia— es la explosión de la mensajería, del correo electrónico y los intercambios escritos en las redes sociales. Estamos volviendo a descubrir las ventajas, las utilidades y las gracias del escribir. Fuera de las escuelas, que están perdidas en otras cosas, los chilenos acaso estén empezando a jugar con las palabras, un arte cuyas sutilezas, belleza e inmensas posibilidades habíamos olvidado.

lunes, 16 de enero de 2012

PSICOLOGÍA: "Violeta, Bombal y las otras", por Liberty Valance. El Mercurio, 14 de enero de 2012.

Estimados señores:
Mail Order Chilean Brides (Novias Chilenas por Correo), uno de los capítulos de nuestra organización, se fundó en Miami en 1987 y aún mantiene su sede en Coconut Boulevard 091-B.
La empresa está a punto de adoptar una drástica decisión que nos afecta como institución, aunque en realidad debería afligir a Chile y especialmente a la imagen internacional de la mujer chilena.
Este es el motivo de nuestra carta.
Según nuestra experiencia, los estadounidenses nunca han preferido a las chilenas sobre las caribeñas o brasileñas, por ejemplo, pero las peticiones, aunque escasas, no faltaron, porque siempre aparecía un granjero de Kansas o un mecánico de Detroit, que pedía información de chilenas y soñaba con una novia de esa nacionalidad.
Vaya a saber uno por qué, pero así era. Y por lo general ciudadanos de tierra adentro, de nivel cultural bajo y carácter acampado, como se dice por acá.
En los últimos meses, sin embargo, ni siquiera ese tipo de gente nos escribe.
Se siguen pidiendo novias peruanas, colombianas, argentinas o ecuatorianas, pero nadie quiere a las chilenas.
¿Qué es lo que ven en YouTube o leen en las redes sociales los estadounidenses?
¿Qué es lo que ven en la televisión o bajan de internet?
No una película, sino tres consecutivas y no un mensaje idéntico: la mujer chilena torbellino, que es un tormento para el marido y la familia.
Creemos que Teresa (2009), Violeta que estás en los cielos (2010) y Bombal (2011), están perjudicando la imagen de la mujer chilena.
Entendemos que el contexto histórico fue determinante, pero eso pasó a la historia y lo que ahora se ve en esas películas es que las señoras Teresa Wilms Montt, María Luisa Bombal y Violeta Parra, aunque de clases sociales y talentos distintos, eran intranquilas, poco sociables, llevadas de sus ideas y con tendencia a la depresión.
A esos modelos de mujeres nadie las querría tener de novia y menos pensar en casarse, por neuróticas, violentas y cascarrabias.
Se trata de modelos femeninos discontinuados para el noviazgo y el matrimonio, que es nuestro nicho de negocios en Estados Unidos.
Nosotros entendemos que son películas de ficción, pero el gringo medio no lo ve así y tienen un punto: son chilenas famosas que existieron en la realidad y a lo mejor crearon escuela.
Las preguntas surgen solas: ¿No hay otras mujeres históricas o esas son las únicas que hay? ¿Son todas las chilenas así? ¿La mujer actual, mantiene esos rasgos y características, tan marcados?
Es decir: celosas sin motivo, inseguras hasta de su sombra, quisquillosas siempre, insatisfechas consuetudinarias, majaderas hasta decir basta, aportilladoras incansables, rezongonas sin razón, amargas por naturaleza, discutidoras por deporte y con un estado de ánimo en permanente oscilación.
Ante el peso de los hechos, la sombra de la duda y la falta de demanda, damos por cerrado el capítulo Mail Order Chilean Brides de nuestra organización.
Atentamente
The Mail Order Latin Brides Inc.
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por Liberty Valance.

domingo, 8 de enero de 2012

CINE: "La vida de los peces" de Marías Bize.

Anoche vimos esta película, que nos habían recomendado mucho.
La historia completa transcurre al interior de una casa, durante una fiesta de cumpleaños. Andrés, amigo entrañable del festejado, llega de paso, luego de vivir y trabajar por años en Berlín. Con añoranzas, buenos y malos recuerdos, y un amor que flota en el aire y que nunca logró concretarse, pasea él por los diferentes ambientes de la gran casa, encontrándose con personas a las que no veía hacía años. Se da cuenta de que la vida de los seres humanos sigue su curso, igual que la suya, a veces paralelo pero sin tocarse, como los peces; que se ha perdido gran parte de esas vidas, y que ha desechado oportunidades que al parecer no volverán. Encuentra a "Bea", su gran amor, a quien alguna vez dejó esperando en un café. Ella ya formó una familia, junto a un gringo que todo se lo perdona, y con quien tuvo un par de mellizas. Su rostro desde un principio muestra tristeza, insatisfacción, y temor de enfrentar a Andrés, a quien sigue amando.
Es una película de ambigüedades, incluido su final. Una película muy bien filmada, con coloridos que asemejan el interior de una pecera, con luces de colores a través de las cuales se nos muestran -siempre en parte- sus personajes.
No la recomendaría, porque aunque me parece artística y muy bien actuada por Blanca Lewin, su protagonista, la encuentro extremadamente ambigua, lo que muchas veces consiste en un recurso para hacer parecer interesante un guión demasiado simple.

domingo, 18 de diciembre de 2011

FAMILIA: "Entregan los secretos para ser un matrimonio feliz y con hijos". Emol, 18 de diciembre de 2011.

Tener un hijo cambia la vida. La satisfacción y alegría que entrega es incomparable y vale la pena el esfuerzo, los desvelos, reuniones de apoderados, horas con el pediatra e incluso deudas inevitables que a veces se acarrean para tenerlos sanos y contentos.

Pero las cifras no mienten cuando dicen que tras la llegada de la descendencia, la relación marital puede verse algo afectada. La comunicación a veces se vuelve menos periódica y la vida sexual, un abismo inexplorado. Y repartirse las tareas de a quién le corresponde qué, en lo que se refiere al hogar y los niños, puede resquebrajar el amor.

Por eso, en Marriage Inc., una organización que intenta fomentar y preservar el matrimonio en Estados Unidos, lanzaron este mes su informe anual “The state of our unions: marriage in America”, titulado este año “When baby makes three” (cuando con la guagua son tres). Y quisieron analizar a esas parejas con hijos que son felices.

Así, encontraron las cualidades que parecen compartir todas ellas, y que son en primer lugar, la satisfacción sexual, el compromiso, la generosidad con el esposo, una buena actitud hacia la crianza de los hijos, y el apoyo social. Este último punto, sobre todo, se refiere a las madres.

En cuanto a la satisfacción en la sexualidad de la pareja, llamó la atención que aquellas esposas que decían tenerla en su relación, también aseguraron compartir de manera equitativa las tareas del hogar.

Asimismo, en el informe -realizado por Bradford Wilcox y Elizabeth Marquardt, ambos de instituciones que promueven el matrimonio-, se señaló que las personas solteras que tienen hijos son menos felices que las que están casadas.

En otro organismo The Family And Marriage Counseling (FMC) un directorio de terapeutas familiares a lo largo de Estados Unidos, la doctora Ellen Kreidman, experta en relaciones de pareja, entregó una serie de consejos que dice haber aprendido de cientos de matrimonios felices, que tienen hijos, para mantener una relación sana y estable.

“El mejor regalo que le puedes dar a tus hijos es una relación de amor con tu pareja. Los niños más felices y bien adaptados viven en un hogar donde la mamá y el papá se aman”, asegura la experta.

El secreto, dice, es que si bien las razones de la felicidad de cada padre podían variar, todos compartían el hecho de que su relación fuera la prioridad en sus vidas.

A eso, Kreidman agregó diez tips -bastante específicos en tiempo de duración- que dice haber adoptado ella misma, lo que le ha ayudado a mantener un feliz matrimonio por 37 años y tras haber criado a tres buenos hijos.

1.- Tengan al menos un beso de diez segundos al día: “Un beso en la mejilla dice ‘te amo’, pero diez segundos de un beso dice ‘todavía estoy enamorado/a de ti’”, comenta.

2.- Dense todos los días un abrazo de veinte segundos: Según Kreidman, se necesitan cinco segundos para bloquear lo que los rodea y concentrarse solo en ustedes dos. Los otros quince segundos son para enviar el amor desde el corazón.

3.- Dile un cumplido diario: La doctora recomienda que antes de quedarte dormido/a verifiques si ese día halagaste en algo a ti pareja. Si te das cuenta que no, al otro día le debes dos cumplidos.

4.- Destinen al menos 30 minutos de conversación ininterrumpida: La importancia de obligarse a darse un tiempo para conversar acerca del día, de las preocupaciones y momentos buenos que se viven por separado, es que no pase que en un futuro, tras semanas o meses de mala comunicación, se den cuenta que ya no se conocen como antes.

5.- Planeen una cita nocturna una vez a la semana: Como dice Kreidman, no importa adonde vayan, sino que salgan solos los dos. El resto de la semana están rodeados de su familia y amigos, así que no es egoísta dedicarse una noche solo para ustedes.

6.- Programen un tiempo íntimo para los dos: Aunque suene poco romántico, algunos expertos recomiendan que cuando la rutina laboral y familiar no permite un momento de relajo y vida sexual, anotar en un calendario un espacio inapelable para los dos.

7.- Hagan algo espontáneo cada seis meses: En cada mujer y hombre, hay una niña y un niño que extrañan la libertad de hacer lo que quieran. Que la sorpresa sea un regalo para los dos.

8.- Cada tres meses reserven un fin de semana en un hotel: Nunca viene mal una mini luna de miel para recordar que antes de ser papás, fueron también amantes.

9.- Tómense una semana de vacaciones al año: No tienen por qué gastar dinero en un mega resort. La doctora dice que basta con pedirle a algún vecino que haga de babysitter -lo que acá se acostumbra pedir a los abuelos- e imaginarse que se está en un hotel, relajados, con desayunos a la cama y largas caminatas que renueven las energías para otro año más juntos.

10.- Hagan un letrero de “no molestar” para la puerta: Enséñenle a sus hijos, comenta la doctora, que cuando ese letrero está puesto, significa que la mamá y el papá necesitan un tiempo de privacidad. Y ayuden a que ellos también tengan su propio letrero para sus piezas.

Kreidman insistió en que una pareja unida y feliz es una base sólida para criar hijos sanos y finalizó sus consejos con una preocupante frase: “Recuerda que si tú no tienes un romance con tu pareja, ¡alguien más lo tendrá!”.

jueves, 8 de diciembre de 2011

MUSICA: "Un error", por Cristián Warnken. El Mercurio, 8 de diciembre de 2011.

El verdadero mundo es música. Si uno la escucha, se abriga en el ser. Así lo experimentó a lo largo de su vida Nietzsche, para quien la música lo era todo. "Todo lo que no se deja aprehender a través de las relaciones musicales engendra en mí hastío y náusea", dirá el filósofo ditirámbico y dionisíaco, que parece aspirar a que sus propias ideas, sus pensamientos y conceptos canten y no hablen. Nietzsche es categórico: "Sin la música, la vida sería un error".
Y un error monstruoso es un reciente decreto, promulgado este año, por el que la educación musical pierde una hora en educación básica, para privilegiar más horas de lenguaje y matemáticas.
Suena bien: todos queremos que nuestros niños escriban, lean, sumen mejor. Pero eso no se logra mezquinándole una hora de la música a nuestro sistema educacional. Ya la música tenía una presencia magra en nuestras aulas, y por eso esta hora de menos duele más para quienes saben lo que la experiencia de la música significa para el desarrollo emocional, cognitivo y existencial del ser humano. Eso lo tienen ya en la sangre pueblos como el alemán y el judío, para quienes la música ocupa un lugar central, no sólo en la educación, sino en la vida. Cada vez más estudios científicos demuestran los efectos benéficos de la educación musical, incluso en el rendimiento escolar de otras disciplinas. Eso lo supieron siempre los griegos, los hindúes, los chinos, las civilizaciones más milenarias que florecieron en torno al canto, la danza y el ritmo. Por lo demás, todo es ritmo: hay un ritmo cósmico (que tal vez los sabios pitagóricos buscaron descifrar en la música de las esferas) y un ritmo interior, orgánico, de nuestra sangre, de nuestros latidos, de nuestro corazón. Ahí están la sílaba "Om" que recorre los sagrados bosques de la India, o el sonido tribal de un tambor desde el corazón de un África danzante, dando la nota inicial para que el hombre escriba, sobre el estremecedor silencio cósmico (ese que aterró a Pascal), su propia música.
Nuestros expertos en educación, obsesionados por mejorar rendimientos, por estar arriba en rankings mundiales, creen que nuestros alumnos sabrán más matemáticas y dominarán mejor el lenguaje aumentando las horas del currículo. Nuestra educación básica está hoy secuestrada por la prueba Simce, hasta el punto de que a veces da la impresión de que se prepara a los niños más para mejorar los indicadores que para leer, escribir, sumar y restar a través del goce, el asombro, la alegría de aprender con la buena literatura y la fascinante matemática.
Sí, porque la alegría es la única y verdadera maestra que a la larga puede asegurar la autorrealización y el crecimiento interior. Tenemos pocas experiencias tan exitosas y de tanto efecto irradiador en nuestra sociedad como las orquestas juveniles, repartidas como notas agudas y brillantes a lo largo de la accidentada partitura de la patria. Al lado de ella, todo el sistema educativo desafina y parece una película muda, en blanco y negro. Ver a los niños de lejanas localidades hacer vibrar sus violines, chelos y pianos con la música de Bach, Mozart o Alfonso Letelier, nos hace levantar la voz y decir, casi gritar a los oídos sordos de la tecnocracia educacional: "¡Sin la música, la educación sería un error!".
Y cuando digo educación musical, no estoy diciendo tediosas lecciones donde se enseña en qué año nació Beethoven y qué significa "contrapunto". Cada niño de Chile debiera aprender un instrumento musical. Ésa sería la medida más eficaz para fortalecer la disciplina interior (bien tan escaso hoy) y que le es inherente a la música. ¿Quieren menos encapuchados, menos droga, menos jóvenes pateando piedras? Abran entonces la caja de Pandora de la música sobre todo el territorio nacional. Las matemáticas y la palabra siempre han buscado desesperadamente lo que la música, de suyo, ya tiene. Porque en el principio era la música.

jueves, 24 de noviembre de 2011

PSICOLOGÍA: "Sacerdotes, bomberos y fisioterapeutas tienen los trabajos más felices del mundo". El Mercurio, 24 de noviembre de 2011.

Un estudio realizado en Estados Unidos asegura que las profesiones más gratificantes comparten bajo salario y entrega a los demás.

Muchos dirán que ser sacerdote no es un trabajo sino que una vocación. Quizás por eso, el oficio clerical ocupa el primer puesto en la lista de los trabajos más felices del mundo, según un estudio realizado por el Centro Nacional de Investigación de Opinión de la Universidad de Chicago, EE.UU., que fue publicado por Forbes.
En el segundo y tercer puesto aparecen los bomberos y los fisioterapeutas, respectivamente. Casi todas, profesiones que comparten dos características: poca remuneración económica y entrega a los demás.
El 80% de los bomberos afirman sentirse "muy satisfechos" con su tarea, pues implica ayudar a la gente, una idea que también se repite en los fisioterapeutas, quienes aseguran que su trabajo les gusta porque posibilita la "interacción social".
El cuarto lugar lo ocupan los escritores. Aunque la remuneración que reciben por sus creaciones puede llegar a ser muy alta si logran un "exitazo", normalmente deben conformarse con sueldos muy bajos o incluso inexistentes, pero a cambio tienen la "autonomía" da plasmar las ideas que les vienen a la mente.
El quinto puesto es para los profesores de educación especial, cuyos sueldos en Estados Unidos están por debajo de los US$ 50 mil al año; vale decir, unos $26 millones. Les siguen sus colegas tradicionales, que son felices pese a los recortes de dinero y a la conflictividad en algunas aulas. "Este trabajo continúa atrayendo a jóvenes idealistas, aunque un 50% de los nuevos profesores abandonan antes de los cinco años de ejercicio", dice el estudio.
Ser artista y psicólogo también reporta una gran satisfacción. Este último gremio "puede ser capaz o no de resolver los problemas de la gente, pero parece que ellos han logrado solucionar los suyos", señala la investigación. Cierran el conteo los vendedores de servicios financieros y los operarios de maquinaria pesada.
La lista de los trabajos más felices contrasta con la de los más odiados, que, curiosamente, está dominada por oficios con grandes sueldos y alto reconocimiento. Ahí aparecen empleos como director de tecnología de la información, director de ventas y márketing, product manager, desarrollador web, técnico especialista, técnico de electrónica, secretario jurídico, analista de soporte técnico, maquinista y gerente de márketing.
El listado de los trabajos más felices contrasta con el de los más odiados, en el que dominan los altos sueldos.