¡Amad a vuestros niños, respetadlos, edificadlos! ¡Sed dignos de su inocencia y del misterio encerrado en su alma, creada directamente por Dios! ¡Los niños tienen necesidad de amor, delicadeza, buen ejemplo, madurez. ¡No los desatendáis! ¡No los traicionéis!
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